Y después de este pequeño descanso en el que esperamos hayáis podido disfrutar de las vacaciones navideñas retomamos nuestro blog con la intención de que en este nuevo año que comenzamos conociendo un poquito más el mundo del cine.

Y hemos querido comenzar eligiendo a dos de los directores de cine más emblemáticos de la historia. Por supuesto, no hemos dudado en incluir a un director español, así que intentaremos que acercarnos hasta la vida de Alejandro Amenábar y Steven Spielberg.

 ALEJANDRO AMENÁBAR

 Nacido en Santiago de Chile, el 31 de marzo de 1972, Amenábar ha conseguido ser uno de los más reconocidos directores del cine de nuestro tiempo. Con tan sólo un año de edad y antes de que se produjera el golpe de estado de Augusto Pinochet, sus padres decidieron emigrar a España instalándose en Madrid, donde desarrollaría su carrera como director cinematográfico.

 Aun así, este joven cineasta no quiso dejar de lado sus orígenes e intentó mantener siempre presente en su vida el país que le vio nacer. De esta forma conservó esa doble nacionalidad que le ha caracterizado y acompañado en cada uno de los viajes que ha realizado al país latinoamericano donde ha presentado también sus películas.

 Desde su infancia fue un apasionado de las imágenes y ha reconocido que no concibe el cine sin la música. Por ello decidió dedicarse, no sólo al mundo del cine, sino también al de la música, componiendo todas las bandas sonoras de sus películas e incluso las de algunas como Nadie conoce a nadie de Mateo Gil y La lengua de las mariposas   de Jose Luis Cuerda.

En 1990 comenzó su carrera en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Pero quien diría que habiendo conseguido tantos éxitos profesionales como director, abandonó la carrera a causa de un suspenso en una asignatura de realización, estando a punto de licenciarse.

 Pero para entonces él ya se había iniciado en el mundo del cine con varios cortometrajes que llevaron por nombre La Cabeza (1991) que obtuvo el primer premio de la Asociación Independiente de Cineastas Amateurs (AICA) e Himenóptero (1992) proyectada en el Festival de Elche y con la que consiguió despertar el interés de directores de la talla de Bigas Luna y José Luis Cuerda.

Y con tan sólo veintitrés años y un grupo de desconocidos actores entre los que figuraban Ana Torrent, Eduardo Noriega y Fele Martínez, Amenábar regaló al cine español la película Tesis en 1996. Una auténtica obra maestra que muestra al espectador el dominio de la intriga y el suspense en un tema tan impactante como el de las snuff movies (rodajes de asesinatos no fingidos).

 

 De esta forma comenzó una lenta pero, sin duda, contundente carrera que le llevaría a convertirse en uno de los grandes éxitos del cine español. Con ocho candidaturas a los premios Goya, de las cuales consiguió siete entre ellos los más importes como, por ejemplo, a la mejor película y al mejor director novel.

 Después llegaron películas como Abre los ojos, que dejó fascinado a Tom Cruise y que compró los derechos de autor para protagonizar y producir el remake que le encargo dirigir a Cameron Crowe.

 Los Otros, con Nicole Kidman, Mar a dentro, con la que llegó su primer Oscar y la última y una de las más caras del cine español, Ágora. Todas ellas han llevado a encumbrar a Alejandro Amenábar como uno de los mejores directores de la historia de nuestro cine. Y seguro que lo seguirá siendo por mucho más tiempo.

*Cristina Márquez*